sábado, 29 de noviembre de 2014

ALEJANDRO SCHMIDT II




REPORTAJE A ALEJANDRO SCHMIDT


1/ EL POETA Y SU POESÍA

¿Cómo empezó tu relación con la poesía?
A los 12 años escuchando las letras de rock argentino.

¿Cómo es tu momento creativo? ¿Cómo escribís, cuándo escribís? ¿Tenés alguna ceremonia en especial?
Escribo siempre en cualquier lugar, incluso en la calle, no tengo ninguna ceremonia, no preciso silencio, ni luz, ni quietud…donde sea y en la circunstancia que sea.

¿Tenés alguna organización, disposición, estructuración o ejes temáticos, para conformar un libro y editarlo?
No, para ordenar un libro selecciono entre temas o tonos que me parecen afines…Media docena de libros, sí, los escribí a partir de un tema pero no de un tirón, sino a lo largo de uno o dos años mientras escribía otras cosas.

¿Cuáles son los temas que despiertan tu necesidad de escribir, hay algunos recurrentes?
La luz, la muerte, la casa, la poesía, Dios, el viento, el héroe, el presente.

¿Hay una fórmula para lograr el poema perfecto?
Ojalá!!!

2/ EL POETA Y LA POESÍA:

¿Qué lugar ocupa la poesía hoy, en este nuevo milenio?
Ninguno.

¿Qué necesitaría la poesía para llegar a todo el mundo?
Ser del mundo.

¿Tenés alguna idea potable como para que la poesía pueda ser difundida masivamente o bien ocupe otros ámbitos a los cuáles hoy día no tiene acceso?
No tengo idea.

3/ EL POETA Y SUS LECTURAS:

¿Qué es lo que buscas cuando abordas un libro de poemas?
Que me ilumine en lo psíquico, que me emocione en su música…Los aspectos formales de la poesía no me interesan…me aburren.

¿Si tuvieras que nombrar a diez poetas que necesariamente deben estar en la biblioteca de todo buen lector, ¿a quiénes elegirías?
Jacobo Fijman, Edgar Bayley, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Juan L Ortiz, Raúl Gustavo Aguirre, Carlos Mastronardi, Ricardo Molinari, Oliverio Girondo, Vicente Barbieri.

¿Un libro de poemas que te haya marcado por algo?
La Biblia…por todo.

4/ EL POETA Y SU RELACIÓN CON EL MUNDO

¿El poeta debe estar comprometido con algo?
Con todo lo que pueda.

¿Es necesario relacionarse con otros poetas? ¿Para qué?
Sí, para volver corriendo a relacionarse con la poesía.

En tu entorno habitual (trabajo, familia, amistades, vecindad), ¿se lee poesía, se la cultiva?
Solamente en mi familia…esposa e hijo.

El poeta para los demás ¿es un bicho raro? ¿un creador en su torre de marfil? ¿Un simple trabajador de las palabras? O…
El poeta para los demás no es nada o es, en el mejor de los casos, una ignorancia, un malentendido, una fantasía cursi…


(GENTILEZA DE poemanÍa -Hoja literaria de aparición virtual- de Piero De Vicari)

jueves, 6 de noviembre de 2014

ENRIQUE MOLINA



Introducción a HOTEL PÁJARO

Como el amor, la poesía es la persecución de un secreto imposible. En lo más profundo del ser, alimentado por el canto del universo, la insondable, volcánica plenitud del deseo dirige en la sombra el sentido de un destino. Oprimidos por la cultura, las ideas recibidas y su propio terror, los hombres generalmente, se las ingenian para ahogar esa levadura salvaje. Reducido a las cenizas de la mala conciencia y a la insatisfacción, al hastío y a la resignación en el seno de las familias, el deseo no apaga nunca, sin embargo su llaga es inapelable. Incluso su virtud se extiende al mal, al vicio, a la muerte. Pero su esplendor rescata en el hombre su naturaleza abisal. Pienso que la poesía es una empresa de revelación y rescate de esos poderes. Palabra a palabra va dando la forma del deseo y, cuando rescata un destello de ese sol enterrado bajo la razón y la lógica de toda la violencia del mundo, se siente que ha cumplido su designio. La poesía es ese descenso al infierno, al vicio y al terror.

jueves, 16 de octubre de 2014

LAWRENCE FERLINGHETTI




fragmento de “POESÍA COMO ARTE INSURGENTE"

¿Para qué sirven los poetas en una era semejante? ¿Cuál es el uso de la poesía? Si quieres ser poeta, crea obras capaces de responder al desafío de tiempos apocalípticos, incluso si ello significa que suenes dantesco. Tienes que decidir si los gritos de los pájaros son gritos de éxtasis o gritos de desesperación, y al hacerlo sabrás si eres un poeta trágico o lírico. Concibe el amor más allá del sexo. Sé subversivo, cuestionando constantemente la realidad y el status quo. Esfuérzate por cambiar el mundo de tal manera que no haya más necesidad de ser disidente. Lee entre las vidas y escribe entre las líneas. Comprométete con algo que esté más allá de ti mismo. Sé apasionado al hacerlo. Pero no destruyas el mundo, a menos que tengas algo mejor para poner en su lugar.
Si quieres extraer la fama de las llamas, ¿dónde está tu arco ardiente?, ¿dónde están tus flechas de deseo?, ¿dónde está tu chispa ardiente?
La clase de los amos inicia las guerras. Las clases bajas las libran. Los gobiernos mienten. A menudo, la voz del gobierno no es aquella del pueblo.
¡Pronúnciate! ¡Actúa! El silencio es complicidad. Sé el tábano del Estado y también su luciérnaga. Y si tienes dos barras de pan, haz como hacían los griegos: vende una con la moneda del reino, y con la moneda del reino compra girasoles.
¡Despierta! ¡El mundo está en llamas!

lunes, 31 de marzo de 2014

ALEJANDRO SCHMIDT




LA POESÍA ES UNA FUERZA QUE SOSTIENE AL MUNDO

Y como una fatalidad debemos volver a la ya eterna pregunta de Hölderlin ¿Para qué poetas en tiempos de penurias? (Elegía 248-Pan y vino)sí ¿para qué? y para que la rosa, el tigre, la manzana? y para qué el horror, lo injusto, la mentira?
Lo que a menudo no sirven son los hombres, esta civilización, su raro acuerdo con la indiferencia a lo sublime, a lo sacramenta, el complot criminal de los mediocres.
La poesía es una fuerza que sostiene al mundo.
Poetas y poemas pueden ser prescindibles y muchas veces lo son.
La poesía es pre y post verbal.
La poesía no sufre el tiempo, lo crea.
¿Sirven poemas y poetas en el tercer milenio? Sirvieron antes? o todo eso que llamamos tradición, literatura, cultura, diálogo fue apenas- como quería Heidegger -la casa del ser o menos o más aún, un silbo para nadie, las hojas contra el viento, el abismo de uno?
Los milenios y lo anterior y lo que perdure hasta que estalle el sol y los sueños, las luchas, el narcisismo, el hocico pegado a la época o peor aún, a cierta nostalgia aristocratizante o peor todavía a ciertas utopías y otras ucronías. Eso, no lo hemos contestado ya? no lo sabemos? no vemos la larga y ruinosa marcha entre la banalidad y el desprecio?
Aquellos que fueron de los mejores entre nosotros allí quedaron, mentidos, empleados, negados y sus pobres palabras, sus plumitas o piedras o lámparas tantas veces crecientes en la oscuridad, en los azares...¿Fue su poesía o fue lo innominado? qué tesis, cual ensayo caminará por los puentes incendiados? basta leer lo que guardó la historia...fueron ellos la razón? el sino? o fue la poesía que eligió esos cuerpos, la circunstancia, el aire y atravesó vestida de imposible la palabra humana.
Cuando ya nada importe, ni el chacal ni el héroe, cuando los grandes titulares, el diagnóstico sea visitado (otra vez) por el olvido y la muerte, allí estará la poesía, rendida a los espíritus.¿A qué? A los espíritus, al ectoplasma de la especie.
Me hago cargo: es preferible hablar del espacio de los poetas y sus obras en los medios de comunicación, en las academias, en las librerías, en las editoriales...me hago cargo pero hace 40 años me agarró la poesía (o su secretaria, su hija jorobada, enteca) y me arrastró por los mundos, tarde, rápido. A esta altura no voy a andar cuidándome de la política de las relaciones, las internas del mercadeo simbólico, lo correcto, lo prolijito -para eso están los profesores, los aficionados.
Asumo que, lo que haya de valor en mis palabras no es mío, jamás he comprendido algún poema, nunca abrigué esperanzas, me harté de ver, de escuchar, los malosentendidos, la sorna, la falta de rigor y amor, las deprimentes pretensiones de los que envejecieron cacareando sin poner el huevo (y los otros? allí están, quietitos en el silencio, en la noche que soplan los burros); lo asumo si algo fue, fue la poesía y ya no vuelve o, mejor dicho, vuelve distinta cada vez, como la providencia, la pasión, la patria.
La poesía no está para servir.
La poesía está y es el penúltimo relámpago o no está y entonces perdemos un poco más el tiempo, el silencio y la riqueza del enigma.



(gentileza: Piero De Vicari) 

miércoles, 19 de marzo de 2014

ENRIQUE MOLINA - Reportaje




A PARTIR DE CERO (ENTREVISTA)

Enrique Molina (1910 - 1997) ha sido uno de los autores latinoamericanos más destacados del siglo. En esta entrevista que Javier Barreiro Cavestany y Fernando Lostaunau sostuvieron con él en 1987, Molina conversa sobre su predilección por los caminos de Baudelaire, el panorama cultural de los años cincuenta, el sentido de las vanguardias, el surrealismo y la poesía Argentina moderna.   

FL/JBC - En 1952 usted funda, con Aldo Pellegrini, la revista A partir de cero. ¿A qué necesidades respondía ese proyecto?

EM - Yo creo que la aventura de A partir de cero fue muy importante y, al mismo tiempo, bastante íntima, porque si bien en América hubo influencias surrealistas, no hubo verdaderos grupos de acción. Excepto en Chile: Mandrágora sí era más coherente y trataba de hacer intervenciones, como la famosa anécdota de Braulio Arenas, que rompió el discurso de Neruda en un teatro, y escándalos por el estilo. Antes, Pellegrini había fundado otra publicación -Qué- con un matiz surrealista. Alrededor de ese proyecto nació un entusiasmo que nos llevó a tener un contacto más profundo con los surrealistas. Yo creo que ningún poeta puede dejar de querer al surrealismo. De algún modo es la encarnación de un mito de la poesía, que perdura y le da un sentido muy especial a la tarea del poeta. Porque no se trata de una escuela literaria, sino de una concepción total del hombre y del universo: un humanismo poético, en cuyo centro está el hombre, no la divinidad, proyectado hacia lo absoluto, con todos los poderes implícitos en su condición.   

FL/JBC -¿Dónde radicaba la novedad de la propuesta?

EM - No sé si podemos hablar de un nuevo sentido de vanguardia. Porque si bien la vanguardia ya existía, en América, después del modernismo, el ultraísmo y el creacionismo de Huidobro, había un sentido de ruptura. Lo novedoso de nuestra propuesta quizás haya sido extremar ese sentido de vanguardia. Porque no se trataba de una forma o concepción del hecho poético, sino de la vida, del hombre, de los valores en juego: el poder del inconsciente, de la escritura automática, de la identificación del amor, la libertad y la poesía como única expresión válida. En fin, un sueño bastante prometeico que se fue disolviendo solo. A diferencia de la mayoría de las revistas literarias, que son como antologías sin un carácter muy definido, A partir de cero tenía, o pretendía tener, un carácter más riguroso, con una toma de partido ético y hasta ideológico. Nunca llegamos, por suerte, a tener un sentido ortodoxo en relación al lenguaje.
Yo sigo creyendo en el surrealismo, pero no creo en la cosa formal, que se ha transformado un poco en una retórica. Se imita la escritura automática, la forma y las imágenes surreales, pero yo creo que el poema es un campo cerrado, neto, de tensiones y de lucidez. No es una cosa interminable, como sería la pretensión del automatismo. Además, si uno piensa, los frutos literarios que ha dado no han sido grandes. Como hipótesis es interesante, pero el inconsciente no es todo el hombre.   

FL/JBC - Durante la sucesión de dictaduras que constelaron la historia argentina, ¿cómo fue vivido el postulado surrealista que proponía unir el "cambiar el mundo" marxista en el "cambiar la vida" de Rimbaud?

EM - No había una actitud política uniforme, como en el grupo francés, que participó con proclamas y declaraciones ideológicas, y hasta con afiliaciones al Partido Comunista. O las relaciones de Breton con Trotsky y las tomas de partido ante la cuestión argelina. Yo creo que la Argentina ha sido siempre un país lleno de hechos surrealistas, pero nunca se les adscribió un significado político.   

FL/JBC - ¿En qué medida la figura de Lautréamont incidió en ese movimiento poético?

EM - Creo que su influencia en el surrealismo fue enorme: todo el poder de la imaginación, el poder blasfematorio, de liberación absoluta, de belleza formal, y una metáfora completamente distinta. Pero en realidad, no se le tuvo en cuenta como poeta rioplatense. Sí, claro, sentimos el orgullo de su cercanía. Como ustedes saben, hay una hermosa traducción de Pellegrini de Los Cantos de Maldoror y el psicoanalista Pichon-Riviére hizo una serie de investigaciones sumamente interesantes, donde sugiere que el sitio de Montevideo (durante la Guerra Grande) habría incidido en la formación de Lautréamont. Está también Laforgue, otro franco-uruguayo, un poeta importantísimo. Y sin embargo, en Argentina tampoco se le ha prestado demasiada atención. Y eso que tenemos a Lugones, que es un poeta absolutamente laforguiano.
Es curioso que haya poetas europeos, como Aimé Cesaire y Saint-John Perse -nacidos en el Caribe, en los que sí se siente la fuerza del trópico, el espacio americano, aunque escriben en francés. Y tal vez haya algo en Lautréamont de haber sublimado en su obra la violencia de ese momento tremendo de la historia rioplatense.   

FL/JBC - Desde Las cosas y el delirio hasta Los últimos soles vibra en su obra ese "estado de furor" expresado en uno de sus poemas. ¿Cómo se cuida un poeta para no ser un corrupto?

EM - Yo creo que la poesía es una forma de vida. Dentro de una sociedad siempre opresiva, de estructuras morales rígidas, consumista, donde los únicos valores parecen ser los del poder, a través del dinero y de las influencias políticas, el poeta persigue otra cosa: la realización total del ser a través de la poesía. Y aunque ésta no tenga la difusión que merece, va a llegar siempre a quien tenga que llegar. Aunque sea el último ser, en el sitio más remoto, si la necesita, le va a llegar. Yo no he tenido una vida rigurosa. De muchacho he navegado y vivido en varios lugares del mundo. No sé muy bien de qué he vivido. Parecería que el poeta tuviese siempre que disculparse, si trabaja o si tiene hijos. Como si tuviese que vivir caminando por el techo, como las moscas. Además, uno ya está comprometido con todo su ser en la poesía, más allá casi de la voluntad. Yo soy más bien solitario, tímido. No he tenido una actuación pública. A veces le digo a mi mujer que soy un desastre, porque no consigo capitalizar mi experiencia. Siempre estoy a partir de cero, cometiendo los mismos errores.   

FL/JBC - ¿Es acaso esa misma "torpeza" para desenvolverse en la vida cotidiana lo que hace posible la dimensión poética?

EM - Puede ser. Aunque sea una sensación subjetiva, vivo la vida con pasión. Creo que el poeta es alguien que tiene un sentimiento exaltado de la existencia. Yo tengo un cierto pánico. Lo digo en un texto ("La bella pasajera") en el que la vida y la muerte no son poderes enemigos. La condición humana es tan absurda, entre una nada y otra, y el misterio de ese hecho. Por eso para mí, cada instante de la vida es un instante de la muerte. Tengo ese sentido un poco animista del mundo. Para mi toda la realidad parece un poco sacralizada. Por eso me gusta mucho el Brasil. Qué país extraño. Tan violento, tan cruel, y sin embargo no existe el sentimiento de la muerte. Hay una religiosidad muy particular. Pese al catolicismo oficial, existe un imperialismo mágico brasileño que se está expandiendo por toda Sudamérica: el culto Umbanda. Aquí, en Buenos Aires, está lleno de terreiros…   

FL/JBC - ¿Qué relación existe entre obra y experiencia poética? ¿Son inseparables?

EM - Yo siento que hay ciertos poetas que acentúan el aspecto intelectual de la poesía. De manera lúcida, despojada, casi totalmente mental. La Argentina, específicamente, ha dado ese intelectualismo que no hay en otros países de América. Podría hablar de Juarroz, de Girri, del mismo Borges. No es el caso de Lugones, creo que Lugones es más animalesco. Tiene otra fuerza. No se pone tan lúcidamente sobre el concepto. 
De todos modos considero que la poesía no tiene que dividir al hombre en intelectual o inconsciente, sino conservar la integridad del ser. La poesía tiene que nacer, no de ideas intelectuales sino de vivencias profundas.
Volviendo sobre la escritura automática, a veces me parece que es una bella aventura en el lenguaje, pero fuera de las circunstancias existenciales del poeta. Hay dos caminos en la poesía: uno es Baudelaire y el otro es Mallarmé.   

FL/JBC - ¿Y usted con cuál se identifica?

EM - Con Baudelaire, naturalmente. 


jueves, 13 de febrero de 2014

JULIO CORTÁZAR




FRASES DE RAYUELA

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos."

"Después de los cuarenta años la verdadera cara la tenemos en la nuca, mirando desesperadamente para atrás."

"Probablemente de todos nuestro sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose."

"La explicación es un error bien vestido."

"El hombre es el animal que pregunta. El día en que verdaderamente sepamos preguntar, habrá diálogo. Por ahora las preguntas nos alejan vertiginosamente de las respuestas."

"Solo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos."

"Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones."

"La melancolía de una vida demasiado corta para tantas bibliotecas. Cuando creés que has aprehendido plenamente cualquier cosa, la cosa lo mismo que un iceberg tiene un pedacito por fuera y te lo muestra, y el resto enorme está más allá de tu límite."

"Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio."

"No me parece que la luciérnaga extraiga mayor suficiencia del hecho incontrovertible de que es una de las maravillas más fenomenales de este circo, y sin embargo basta suponerle una conciencia para comprender que cada vez que se le encandila la barriguita el bicho de luz debe sentir como una cosquilla de privilegio."

"Todo dura siempre un poco más de lo que debería."

"No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mí."

"Cada vez iré sintiendo menos y recordando más."

"¡Música! Melancólico alimento para los que vivimos de amor."

"Estar vivo parece siempre el precio de algo."

"A cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es sino que busca ser, proyecta ser, manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta."

"Por qué Stop?, por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de allí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total Parcial: Te Quiero. Total General: Te Amo."

"La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra."

"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo."

"Y así es como los que nos iluminan son los ciegos. Así es como alguien, sin saberlo, llega a mostrarte irrefutablemente un camino que por su parte sería incapaz de seguir."

"La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos."

"Era duro renunciar a creer que una flor puede ser bella para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad."

"Cuando me hayan devuelto mi casa y mi vida, entonces encontraré mi verdadero rostro."

"No se puede vivir cerca de un titiritero de sombras, de un domador de polillas."

"De muchacho, en el café, cuántas veces la ilusión de la identidad con los camaradas nos hizo felices. Identidad con hombres y mujeres de los que conocíamos apenas una manera de ser, una forma de entregarse, un perfil."

"Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo."

"Como no sabías disimular me di cuenta en seguida de que para verte como yo quería era necesario empezar por cerrar los ojos."

"La cosidad, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción, empieza nuestro castigo."

"Pero habría que vivir de otra manera. ¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con el absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro."

 “Me río de una honradez sospechosa que tantas veces sirvió para la desgracia propia o ajena, mientras por debajo las traiciones y las deshonestidades tejían sus telas de araña sin que pudiera impedirlo, simplemente consintiendo que otros, delante de mí, fueran traidores o deshonestos sin que yo hiciera nada por impedirlo, doblemente culpable”.

"Cada vez que entramos en una crisis es el absurdo total, comprende que la dialéctica solo puede ordenar los armarios en momentos de calma. La realidad se precipita, se muestra con toda su fuerza, y justamente entonces nuestra única manera de enfrentarla consiste en renunciar a la dialéctica. La razón solo nos sirve para disecar la realidad en la calma, o analizar sus futuras tormentas, nunca para resolver una crisis instantánea”.

"Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua."

"‎No se puedo querer lo que quiero, y en la forma en que lo quiero, y de yapa compartir la vida con los otros"

"Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos."

"Lo que a vos te molesta es la legalidad en todas sus formas, en cuanto una cosa empieza a funcionar bien te sentís encarcelado"

"‎Los tres amaban cada uno a su manera la lectura comentada, las polémicas por el gusto hispanoargentino de querer convencer y no aceptar jamás la opinion contraria, y las posibilidades innegables de reírse como locos y sentirse por encima de la humanidad doliente so pretexto de ayudarla a salir de su mierdosa situación contemporánea".
"Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."

"¿A vos no te pasa que te despertás a veces con la exacta conciencia de que en ese momento empieza una increíble equivocación?."

"Me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado."

"Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa."


"Porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, si uno se ordena como un cajón de la cómoda y te pone a ti de un lado, el domingo del otro, el amor de madre, el juguete nuevo, la gare de Montparnasse, el tren, la visita que hay que hacer."

EDGAR BAYLEY



LA LENGUA FASCISTA


(…) para Barthes la lengua es fascista, en cuanto, como el fascismo, se define, no por lo que impide decir, sin por lo que obliga a decir. Y esto es así porque toda lengua está constituida por signos, y éstos existen en la medida en que son reconocidos, es decir, en la medida en que son repetidos, de ahí que el signo resulte seguidista, gregario; en cada signo duerme un monstruo: el estereotipo. Por lo tanto, cuando utilizo una lengua soy al mismo tiempo amo y esclavo: por un lado parezco afirmar, decir lo mío, aportar algo propio, seguir el camino que he elegido, pero sólo doy en el blanco cuando obedezco, repitiendo como mío lo que me es impuesto y que impongo a mi vez a los demás. En la lengua, pues, servidumbre y poder se confunden inevitablemente. Si se llama libertad, no sólo a la capacidad de sustraerse al poder, sino también, y sobre todo, a la capacidad de no someterse a nadie, entonces no puede haber libertad más que fuera del lenguaje. Pero ocurre que el lenguaje no tiene exterior. Es un cuarto cerrado. Por consiguiente, habrá que buscar esa libertad – la salida – dentro de ese universo cerrado que es la lengua. ¿Cómo? Haciéndole trampas a la lengua, transgrediéndola, forjando un discurso de des-poder, forjando, en fin, el texto: en primer lugar, el texto poético, que constituye de hecho el testimonio, la prueba de una forma de vida distinta, opuesta, a la forma de vida implícita en la lengua “oficial”, esclerosada y amenazada de muerte por sus propias tendencias fascistas. Allí está, en ese texto, no sólo el esplendor de una revolución permanente del lenguaje, sino también, en mi opinión, una de las más importantes posibilidades de retroalimentar a la lengua, evitando que ese fascismo que la domina y caracteriza determine primero su parálisis y por último, su extinción. Es, en consecuencia, y tal como se infiere de lo dicho, en el interior de la lengua donde ésta debe ser combatida, y ha de ser el autor, el poeta, quien se encargue de librar el combate, que consiste, en definitiva, en una operación de desplazamiento en el ámbito de la lengua.



martes, 14 de enero de 2014

JUAN GELMAN




DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO CERVANTES

"Deseo, ante todo, expresar mi agradecimiento al jurado del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, a la alta investidura que lo patrocina y a las instituciones que hacen posible esta honrosísima distinción, la más preciada de la lengua, que hoy se me otorga. Mi gratitud es profunda y desborda lo meramente personal. En el año 2006 se galardonó con este Premio al gran poeta español Antonio Gamoneda y en el 2007 lo recibe también un poeta, esta vez de Iberoamérica. Se premia a la poesía entonces, `que es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa´ para don Quijote, doncella que, dice Cervantes en `Viaje del Parnaso´, `puede pintar en la mitad del día la noche, y en la noche más escura el alba bella que las perlas cría... Es de ingenio tan vivo y admirable que a veces toca en puntos que suspenden, por tener no se qué de inescrutable´.

A la poesía hoy se premia, como fuera premiada ayer y aún antes en este histórico Paraninfo donde voces muy altas resuenan todavía. Y es algo verdaderamente admirable en estos “Dürftiger Zeite”, estos tiempos mezquinos, estos tiempos de penuria, como los calificaba Hölderlin preguntándose “Wozu Dichter”, para qué poetas.

¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte.

Safo habló del bello huerto en el que “un agua fresca rumorea entre las ramas de los manzanos, todo el lugar sombreado por las rosas y del ramaje tembloroso el sueño descendía”, Mallarmé conoció la desnudez de los sueños dispersos, Santa Teresa recogía las imágenes y los fantasmas de los objetos que mueven apetitos, San Juan bebió el vino de amor que sólo una copa sirve, Cavalcanti vio a la mujer que hacía temblar de claridad el aire, Hildegarda de Bingen lloró las suaves lágrimas de la compunción, y tanta belleza cargada de más vida causa el temblor de todo el ser. ¿No será la palabra poética el sueño de otro sueño?

Santa Teresa y San Juan de la Cruz tuvieron para mí un significado muy particular en el exilio al que me condenó la dictadura militar argentina. Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino “que no es sino morir muchas veces”, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado. La dictadura militar argentina desapareció a 30.000 personas y cabe señalar que la palabra “desaparecido” es una sola, pero encierra cuatro conceptos: el secuestro de ciudadanas y ciudadanos inermes, su tortura, su asesinato y la desaparición de sus restos en el fuego, en el mar o en suelo ignoto. El Quijote me abría entonces manantiales de consuelo.

Lo leí por primera vez en mi adolescencia y con placer extremo después de cruzar, no sin esfuerzo, la barrera de las imposiciones escolares. Me acuciaba una pregunta: ¿cómo habrá sido el hombre, don Miguel? Conocía su vida de pobreza y sufrimiento, sus cárceles, su cautiverio en Argel, su Lepanto, los intentos fallidos de mejorar su suerte.

Pero él, ¿quién era? Releía el autorretrato que trazó en el prólogo de las Novelas Ejemplares: “Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada”, que nada me decía, salvo la mención de sus “alegres ojos”. Comprendí entonces que él era en su escritura. Me interno en ella y aún hoy creo a veces escuchar sus carcajadas cuando acostaba al Caballero de la Triste Figura en el papel. Sólo quien, desde el dolor, ha escrito con verdadero goce puede dar a sus lectores un gozo semejante. Cómico es el rostro de la tragedia cuando se mira a sí misma.

"Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado" Declaro que, en verdad. quise recorrer ante ustedes, con ustedes, los trabajos de Persiles y Sigismunda, o la locura quebradiza del licenciado Vidriera, o compartir la nueva admiración y la nueva maravilla del coloquio de los perros, o el combate verdaderamente ejemplar entre los poetas malos y los buenos que tiene lugar en “Viaje del Parnaso” y en el que cualquier buen poeta podía caer herido por un pésimo soneto bien arrojado. Pero tal como la lámpara alimentada a querosén que los campesinos de mi país encienden a la noche y alrededor de la cual se sientan a cenar, cuando hay, y luego a leer, cuando hay y cuando hay ganas, y a la que mosquitos y otros seres alados acuden ciegos de luz y la calor los mata, así yo, encandilado por don Alonso Quijano, no puedo sustraerme a su fulgor.

Muchas plumas hondas y brillantes han explorado los rincones del gran libro. Por eso, parafraseando al autor, declaro sin ironía alguna que, con seguridad, este discurso carece de invención, es menguado de estilo, pobre de conceptos, falto de toda erudición y doctrina. Sólo hablo como lector devoto de Cervantes, pero quién puede describir los territorios del asombro. Con mucha suerte y perspicacia, es posible apenas sentarse a la sombra de lo que siempre calla.

Cervantes se instala en un supuesto pasado de nobleza e hidalguía para criticar las injusticias de su época, que son las mismas de hoy: la pobreza, la opresión, la corrupción arriba y la impotencia abajo, la imposibilidad de mejorar los tiempos de penuria que Hölderlin nombró. Se burla de ese intento de cambio y se burla de esa burla porque sabe que jamás será posible terminar con la utopía, recortar la capacidad de sueño y de deseo de los seres humanos. Cervantes inventó la primera novela moderna, que contiene y es madre de todas las novedades posteriores, de Kafka a Joyce. Y cuando en pleno siglo XX Michel Foucault encuentra en Raymond Roussel las características de la novela moderna, éstas: “el espacio, el vacío, la muerte, la transgresión, la distancia, el delirio, el doble, la locura, el simulacro, la fractura del sujeto”, uno se pregunta ¿qué? ¿No existe todo eso, y más, en la escritura de Cervantes?

Su modernidad no se limita a un singular universo literario. La más humana es un espejo en el que podemos aún mirarnos sin deformaciones en este siglo XXI. Dice Don Quijote: “Bien hayan aquellos benditos siglos que carecieron de la espantable furia de aquestos endemoniados instrumentos de la artillería a cuyo inventor tengo para mí que en el infierno se le está dando el premio de su diabólica invención, con la cual dio causa que un infame y cobarde brazo quite la vida a un valeroso caballero, y que sin saber cómo o por dónde, en la mitad del coraje y brío que enciende y anima a los valientes pechos, llega una desmandada bala (disparada de quien quizá huyó y se espantó del resplandor que hizo el fuego al disparar la maldita máquina) y corta y acaba en un instante los pensamientos y la vida de quien la merecía gozar luengos siglos”.

Desde el lugar de presunto caballero andante quejoso de que las armas de fuego hayan sustituido a las espadas, y que una bala lejana torne inútil el combate cuerpo a cuerpo, Don Quijote destaca un hecho que ha modificado por completo la concepción de la muerte en Occidente: es la aparición de la muerte a distancia, cada vez más segura para el que mata, cada vez más terrible para el que muere. Pasaron al olvido las ceremonias públicas y organizadas que presidía el mismo agonizante en su lecho: la despedida de los familiares, los amigos, los vecinos, el dictado del testamento ante los deudos. La muerte hospitalizada llega hoy con un cortejo de silencios y mentiras. Y qué decir de los 200.000 civiles de Hiroshima que el coronel Paul Tobbets aniquiló desde la altura apretando un simple botón. Piloteaba un aparato que bautizó con el nombre de su madre, arrojó la bomba atómica y después durmió tranquilo todas las noches, dijo.

Pocos conocen el nombre de las víctimas cuya vida el coronel había segado. La muerte se ha vuelto anónima y hay algo peor: hoy mismo centenares de miles de seres humanos son privados de la muerte propia. Así se da en Irak.

Creo, sin embargo, como el historiador y filósofo Juan Carlos Rodríguez, que el Quijote es una gran novela de amor. Del amor imposible. En el amor se da lo que no se tiene y se recibe lo que no se da y ahí está la presencia del ser amado nunca visto, el amor a un mundo más humano nunca visto y torpemente entrevisto, el amor a una mujer que no es y a una justicia para todos que no es. Son amores diferentes pero se juntan en un haz de fuego. ¿Y acaso no quisimos hacer quijotadas en alguna ocasión, ayudar a los flacos y menesterosos? ¿Luchando contra molinos de aspas de acero, que ya no de madera? ¿Despanzurrando odres de vino en vez de enfrentar a los dueños del dolor ajeno? ¿“En este valle de lágrimas, en este mal mundo que tenemos –dice Sancho–, donde apenas se halla cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería”?

He celebrado hace dos años, con ocasión de la entrega del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, mi llegada a una España que no acepta las aventuras bélicas y que rompe clausuras sociales que hieren la intimidad de las personas. Hoy celebro nuevamente a una España empeñada en rescatar su memoria histórica, único camino para construir una conciencia cívica sólida que abra las puertas al futuro. Ya no vivimos en la Grecia del siglo V antes de Cristo en que los ciudadanos eran obligados a olvidar por decreto. Esa clase de olvido es imposible. Bien lo sabemos en nuestro Cono Sur.

Para San Agustín, la memoria es un santuario vasto, sin límite, en el que se llama a los recuerdos que a uno se le antojan. Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, dice Antígona, una ley fija siempre, inmutable, que no es una ley de hoy sino una ley eterna que nadie sabe cuándo comenzó a regir. “¡Iba yo a pisotear esas leyes venerables, impuestas por los dioses, ante la antojadiza voluntad de un hombre, fuera el que fuera!”, exclama. Así habla de y con los familiares de desaparecidos bajo las dictaduras militares que devastaron nuestros países.

Y los hombres no han logrado aún lo que Medea pedía: curar el infortunio con el canto.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego.

Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular.

Pero volviendo a algunos párrafos atrás: hay tanto que decir de Cervantes, de este hombre tan fuera del uso de los otros. De sus neologismos, por ejemplo. Salvo él, nadie vio a una persona caminar asnalmente. O llevar en la cabeza un baciyelmo. O bachillear. Don Quijote aprueba la creación de palabras nuevas, porque “esto es enriquecer la lengua, sobre quien tienen poder el vulgo y el uso”. Hace unos años ciertos poetas lanzaron una advertencia en tono casi legislativo: no hay que lastimar al lenguaje, como si éste fuera río coagulado, como si los pueblos no vinieran “lastimándolo” desde que empezaron a nombrar. Cuando Lope dice “siempre mañana y nunca mañanamos” agranda el lenguaje y muestra que el castellano vive, porque sólo no cambian las lenguas que están muertas. La lengua expande el lenguaje para hablar mejor consigo misma.

Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.

Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: “[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección”. Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir".